La falta de liquidez en algunos casos y la desconfianza en los prestatarios en otros, han hecho que las entidades financieras hayan dificultado el acceso al crédito. Tras una época de bonanza en la que era relativamente sencillo obtener un préstamo personal, ha llegado la crisis, provocando que los bancos se vean obligados a examinar exhaustivamente la capacidad de solvencia de quienes solicitan financiación hoy en día.
Lo que ofrece el mercado.
A pesar de las trabas a la concesión de crédito, los bancos son la alternativa más habitual y recomendada para obtener financiación. Con un interés medio que oscila entre el 9% y el 11% y con la posibilidad de establecer períodos de carencia y exención de comisiones, el préstamo personal sigue siendo la mejor opción a la hora de buscar financiación. En cualquier caso, los bancos están adaptando sus productos financieros a estos momentos de dificultad, haciendo posible solicitar, por ejemplo, anticipos de nómina mediante préstamos supeditados a las nóminas.
Los requisitos.
Existen ciertas condiciones que las entidades financieras consideran indispensables a la hora de conceder un préstamo personal. Estas condiciones persiguen analizar el riesgo y la capacidad de devolución que tiene la persona que solicita el crédito. La mayor parte de los requisitos coinciden entre unos bancos y otros, los más habituales son: la estabilidad laboral, el historial crediticio, una contrastada solvencia, bajo nivel de endeudamiento, una capacidad de ahorro que pueda ser comprobada y la finalidad del dinero concedido. Así pues, hoy en día y mientras no cambie la situación económica actual, conseguir un préstamo será una cuestión de demostrar y probar la capacidad de pago.
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