La fiebre del crédito rápido

El peligro de los préstamos rápidosLa fovarable situación económica de finales del siglo XX, facilitó la expansión de las tarjetas de crédito y de las tarjetas de compras. Su facilidad de uso y su comodidad, unidos al factor de seguridad, hacen que su aceptación haya sido masiva en nuestro país. Este auge supuso la aparición de los conocidos créditos express, que a través de la emisión de tarjetas de crédito prestan pequeñas cantidades de dinero a un interés muy superior al habitual, con el riesgo de sobreendeudamiento que esto puede suponer para las economías domésticas.

El nacimiento del dinero de plástico

Las tarjetas de crédito, tal y como las conocemos hoy en día, nacieron en las oficinas del Chase Manhattan Bank en Estados Unidos a principios del siglo XX. No sería hasta la segunda mitad de los años 40 cuando comenzó a extenderse su uso, para que ya en la década de los 50 y 60 su uso estuviera ya extendido en varias partes del mundo.

Los peligros del crédito rápido

Los pequeños créditos express que ofrecen hoy en día muchas entidades bancarias, se han convertido en todo un negocio muy rentable para ellas. La posibilidad de disponer rápidamente del dinero necesario, para satisfacer los impulsos de compra de un consumidor, a pesar de su habitual alto interés, hacen de esta forma de financiación una peligrosa tentación. Altos intereses de partida, sumados a unos intereses que crecen exponencialmente en caso de impago en alguna de las cuotas, y el riesgo de cubrir esas cuotas con otras tarjetas de crédito que conviertan la deuda del usuario en un círculo vicioso del que resulta casi imposible salir, son algunos de los factores de riesgo que se deben tener en cuenta a la hora de solicitar una de estas tarjetas.

Foto: Aamon – Fotolia

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