El tejido empresarial español está formado, en su mayoría, por pequeñas y medianas empresas. Este factor hace que éstas sean unas de las más perjudicadas en tiempos de crisis. Su problema se agrava cuando ven crecer las dificultades y limitaciones a la hora de acceder a la financiación que les ayude a solventar su situación.
Financiación bloqueada
Según datos publicados por las Cámaras de Comercio, en el primer trimestre de 2011 el 87,3% de las empresas que se dirigieron a los bancos en busca de financiación, tuvieron problemas para acceder a ella. Esta situación ha mermado en gran medida la situación de las pymes en España, que se ven obligadas a reducir sus negocios, escatimando en recursos humanos y materiales y frenando definitivamente su capacidad de crecimiento. La situación económica en general y la financiera en particular, han hecho crecer los índices de morosidad e impago, lo cual provoca que las entidades financieras se vean obligadas a exigir la máxima solvencia crediticia posible a las empresas que solicitan financiación.
La salida del túnel
En los últimos meses el gobierno ha intentado revertir la situación a través de los créditos ICO que pueden solicitar las empresas en algunas de las más importantes entidades bancarias del país. Pese a ello, los pequeños empresarios siguen quejándose de las dificultades que encuentran para conseguir una financiación que ayude a mantener o mejorar la situación de las pymes. Parece evidente que el hecho de posibilitar que estas empresas puedan saldar sus impagos con otras empresas (en su mayoría otras pymes en dificultades), que puedan hacer crecer sus negocios o, lo que es más importante, que puedan crear puestos de trabajo, haría que la salida del túnel estuviera más cerca.
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