Depositos a plazo fijo
Los depositos a plazo fijo son una de las formas de inversión preferidas por ciudadanos de todo el mundo. Aunque usualmente se los define como instrumentos de ahorro, también es posible referirnos a ellos como préstamos de las personas hacia las instituciones bancarias.
¿Por qué llamarlos préstamos? Porque los bancos pueden utilizar esos depósitos para realizar operaciones financieras. Luego, devuelven a los ahorristas la cantidad depositada más un cierto interés; la condición es que el dinero permanezca en sus arcas un determinado tiempo.
Los depositos a plazo fijo son recomendables para personas que dispongan de un capital ocioso, que no necesiten urgentemente. Esto se debe a que los bancos cobran un porcentaje a quienes retiren el dinero antes del tiempo estipulado, por lo que es conveniente pensarlo bien.
Salvo excepciones, estos depósitos son considerados como muy seguros y las instituciones bancarias los ofrecen sin costo alguno.
Una primera clasificación de los depositos a plazo fijo incluye aquellos realizados en moneda nacional y los efectuados en moneda extranjera. Luego, hemos de diferenciar entre los depósitos reajustables y los no reajustables.
En el caso de los depósitos reajustables, el interés que genera el monto confiado es corregido de acuerdo a determinadas variables. Los depósitos no reajustables mantienen la tasa de interés establecida en el momento en que son realizados.
Los tipos de depositos a plazo fijo, y los intereses, pueden variar de acuerdo a la entidad bancaria elegida. Por esto, es aconsejable estudiar bien todas las opciones antes de tomar una decisión.
Foto: Maria.P.